La trampa de la depresión

INTRODUCCIÓN

 

Estoy triste, ¿es normal?
    
Es normal que las personas, de vez en cuando, nos sintamos tristes. A veces pasamos por momentos, días o épocas en las que experimentamos esta emoción. Y eso no es malo, la tristeza es una emoción básica, es necesaria y cumple una función.
¿Alguna vez te habías parado a pensar que la tristeza tiene una función adaptativa? Pues sí, nos ayuda a aceptar y superar experiencias, situaciones, las pérdidas que sufrimos a lo largo de nuestra vida, tanto de personas como de cualquier otra cosa como por ejemplo, un empleo. Aunque también puede pasar que sintamos tristeza sin motivo aparente o por un cambio hormonal.

 

 

Cuando nos sentimos tristes, no nos fijamos tanto en lo que ocurre en nuestro exterior, sino que focalizamos la atención en nuestro interior, de esta manera al fijarnos más en lo que nos pasa por dentro podemos hacer una evaluación de vida y así poder hacer reajustes. Es decir, nos  ayuda a reflexionar sobre una situación, y de esta manera tomamos decisiones para cambiar de rumbo. La tristeza nos da el  tiempo y  el espacio que necesitamos para cambiar,  mejorar, evolucionar.  Nos ayuda a aceptar las situaciones delicadas y  experiencias desagradables.
   
     
TRISTEZA VS DEPRESIÓN

 

Ya tenemos claro que la tristeza es una reacción psicológica a la que no hay que darle la mayor importancia, es relativamente habitual y pasajera. Pero existe una tendencia a confundir la tristeza con la depresión,  cuando realmente son términos totalmente distintos. Probablemente esta confusión sea debida a que tienen algunos puntos en común  ya que por su sintomatología  pueden ser difíciles de diferenciar. Por este motivo, los profesionales de la psicología nos basamos en la investigación científica para conocer y analizar los signos que las diferencian.
   
Para empezar, como antes hemos dicho la tristeza es una emoción pasajera, por el contrario la depresión es un trastorno emocional que puede llegar a ser grave.

Estar deprimido no es estar triste, es mucho más que sentirse triste, con ganas de llorar o estar decaído.

La tristeza forma parte de la sintomatología depresiva, además de la pérdida de interés y disfrute por cosas que anteriormente resultaban placenteras, alteraciones del sueño (Insomnio e hipersomnia), lentitud motora o agitación, aumento o descenso del apetito, sentimientos excesivos de culpa, autoreproches constantes, disminución o pérdida del apetito sexual, pensamientos de muerte o suicido recurrentes incluyendo tentativas, pérdida de la autoestima, disminución de la capacidad de concentración… suelen ser los signos y síntomas más habituales.
Además, para diagnostica depresión, es necesario que la persona presente este tipo de cuadros sintomatológicos un mínimo de 6 meses.

     
Como ya habrás imaginado el trastorno depresivo es algo muy serio que debe ser tratado por un profesional, ya que afecta significativamente a la calidad de vida de las personas. La terapia psicológica es crucial para que la persona que la sufre, recupere su salud y su bienestar, ahora sabrás por qué.

   
LA TRAMPA DE LA DEPRESIÓN

 

Hubo una época en la que se pensaba que la depresión era causada únicamente por un desequilibrio químico en nuestro cerebro. En cierto modo es verdad,  ya que por ejemplo, existe un neurotransmisor llamado serotonina que está relacionado en los trastornos depresivos. Sin embargo, el factor químico NO es el único implicado, por este motivo, ocurre que  en ocasiones los tratamientos farmacológicos acaban fracasando.

Realmente para que una persona sufra depresión tienen que darse diversos acontecimientos que los psicólogos llamamos pérdidas de reforzadores. Esto ocurre cuando en el ambiente de las personas se producen cambios o pérdidas vitales en la vida de las personas que son percibidos como muy desagradables. Por lo tanto una pérdida de reforzadores implica la ausencia de algo que la persona apreciaba y/o valoraba mucho: parejas, empleo, fallecimiento de algún ser querido, incluso cambiar de ciudad, por  poner algunos ejemplos.

Cuando la persona se siente desbordada porque se ve incapaz de afrontar esta situación empieza a tener pensamientos negativos sobre sí mismo, sobre el futuro y sobre el mundo en general. Aquí es cuando hablamos de la trampa de la depresión: 

Cuando estos sentimientos negativos invaden a la persona y ésta empieza a sentirse decaída es normal que no tenga ganas de salir, de trabajar, relacionarse con otros, y por lo tanto, empieza encerrarse en sí misma. Al cerrarse en sí misma, esta persona deja de hacer vida normal y se pasa la mayor parte del tiempo sin hacer nada. En definitiva, acaban apartándose de la vida.

Esta trampa funciona así: al sentirse mal, no les apetece hacer nada, al no hacer nada, se sienten mal por la culpa y así es la espiral, el círculo vicioso. Las personas que han caído en la trampa de la depresión piensan que cuando se sientan un poco mejor podrán retomar la rutina: “cuando me sienta mejor iré a…”, “cuando esté más animado haré…” y así día tras día, semana tras semana…

Pero esto no es todo, también se suman los pensamientos negativos: “como estoy decaído la gente creerá que soy aburrid@ y no querrán estar conmigo”, “no me darán el trabajo porque no sirvo para nada”, “ no seré capaz de….” , “no le importo a nadie…”. Estos pensamientos hacen que la persona se sienta aún más desesperanzada y por tanto más desanimada y menos ganas tendrá de hacer cualquier cosa.
Todos estos factores hacen que la persona no quiera intentar buscar trabajo, no quiera salir a la calle ni relacionarse con nadie, por lo que sus pensamientos devastadores se hacen aún más poderosos y resistentes, anclando más la depresión.

Por ejemplo, una persona que ha perdido su empleo, no sólo pierde su empleo, no es sólo un reforzador. Está perdiendo muchos más reforzadores como son el sustento económico, la relación con sus compañeros, lo agradable que resultan los días libres cuando tienes trabajo, las cenas de empresa, la sensación de sentirse útil, la comodidad que pueda suponer tener horarios, etc.

 

SALIR DE LA TRAMPA

 

Salir del círculo vicioso que se ha ido creando es muy difícil y muy duro para la persona que está inmerso en el mismo. Pero es la única solución. Hay que romper el círculo por alguno de sus puntos para acabar con la depresión. Aunque la persona no tenga ganas, no se sienta animado para ello, tiene que empezar a quebrar el círculo haciendo alguna actividad que no requiera mucho esfuerzo y que le resulte muy agradable, por ejemplo salir a pasear o ver una película. Y poco a poco ir sumando más actividades, e ir subiendo el nivel de esfuerzo que implique la actividad, hasta que el círculo vaya debilitándose y cayendo poco a poco.
Siempre se dice que hace falta motivación para emprender cualquier cosa, pero en este caso se da al revés, es decir,  al ir haciendo cosas la persona se irá sintiendo más y más motivada, y las ganas irán apareciendo e irán creciendo por sí solas, venciendo así al monstruo de la depresión.

Durante este proceso es necesario que un profesional utilice la técnica psicológica de la reestructuración cognitiva, que se utiliza para identificar y corregir los patrones de pensamiento negativos. Su objetivo es modificar el modo en el que interpretamos nuestras experiencias, los pensamientos negativos que surgen automáticamente y las valoraciones subjetivas que nos provocan malestar. Así aprendemos a identificar y cuestionar nuestros pensamientos desadaptativos para sustituirlos por otros más apropiados que nos ayuden a reducir o eliminar nuestro malestar.

  
Se dice que la depresión es la epidemia del siglo XXI, pues estamos viviendo una época muy complicada. La calidad de vida se ha visto afectada por la crisis política y económica que vivimos actualmente en España, pero no debemos permitir que lo que ocurra en el exterior tenga tanto poder sobre nuestro bienestar y nuestra felicidad.
Recuerda que, tu bienestar  y tu felicidad dependen de ti. Tú tienes la capacidad de salir adelante ante cualquier contratiempo o golpe que recibas. Las personas tenemos la habilidad de  sobreponernos ante cualquier cosa, y si no la tenemos la podemos crear, pero tenemos que querer hacerlo. Esa es la clave, hay que querer hacerlo.

 

Un saludo de parte de Silvia!.

Publicado en Blog, Salud y etiquetado , , , .