La importancia de una mente sana para prevenir problemas psicológicos

 

Hola amigo lector, ¿cómo estás? Espero que bien

En este artículo te traigo dos temas muy útiles y prácticos, que he querido unir en una sola explicación. En primer lugar te explicaré cómo funciona nuestra mente a modo de filtro de todo lo que vivimos. Y en segundo lugar, te daré unas recomendaciones básicas de estilo de vida, para prevenir ciertos problemas psicológicos futuros (ansiedad o depresión, por ejemplo), y que mejoren tu calidad de vida. 

 

INTRODUCCIÓN

 

Quiero que te imagines a dos personas, muy distintas entre ellas en cuanto a su personalidad y forma de pensar. Una puede ser por ejemplo muy positiva, mientras que la otra tiende a quedarse con lo malo de las cosas casi sin darse cuenta. Seguro que en tu familia o red de amigos tienes a dos personas que pueden servirte. Ahora da un paso más. Esas dos personas tienen una cosa en común: han perdido recientemente un familiar. Lo han perdido el mismo día, de la misma forma, y con las mismas características del suceso. Ahora te hago una pregunta:

¿Cabe esperar que ambas afronten el suelo de la misma manera?

Es muy probable que no. Te lo explico mediante un sencillísimo resumen. No necesitamos entrar en materias más complejas:

  • Situación / vivencia: es aquello que nos sucede. La situación puede tener múltiples características. No es lo mismo suspender un examen, que el fallecimiento de un familiar, por ejemplo. Por ello, no sólo importa nuestra interpretación de las situaciones, sino también las características propias de esas situaciones.
  • Interpretación: es todo aquello que sucede en nuestra mente cuando nos ponemos en contacto con la situación o vivencia. La mente ha de hacer una interpretación o valoración de lo que ha pasado, y ello es inevitable. Sucede siempre. A veces, lo hace de una forma muy rápida o inconsciente, pero lo hace. Y esa interpretación, se verá influida por numerosas variables «nuestras», que son las que un psicólogo habrá de tener muy en cuenta. Por ejemplo:
    • La propia personalidad: si eres una persona que tiendes a ser negativo o incluso muy sensible, algunos sucesos se volverán más duros que en una persona más positiva o que sabe encajar mejor las adversidades. La forma de ser de cada uno influirá en cómo vivamos o interpretemos las situaciones.
    • Tus tendencias personales: imagina a una persona que tiende a quedarse siempre con lo malo de las cosas y apenas busca el lado bueno. O que exagera mucho lo malo y lo vive como algo catastrófico. O que tiende a llevarse a lo personal todo (se culpa, se autoexige…). Una persona así también sufrirá mucho más ante un obstáculo, que otra persona que tenga mayor facilidad para relativizar las cosas y verlas con mayor objetividad. Aquí entrarían también los llamados sesgos cognitivos.
    • Creencias y valores: la propia visión de la vida y de las personas será también importante. Asimismo, también los valores, que es aquello a lo que damos verdadera importancia en la vida y que guía nuestras conductas y nos lleva hacia el cumplimiento de nuestros objetivos. 
  • Respuesta: llegamos al punto final. Si la situación ha ocurrido, y nuestra mente la ha interpretado en base a todas esas variables anteriores, llega la respuesta del organismo y de la mente. Es, simplemente, el resultado de toda esa interpretación que hace nuestra mente de lo que hemos vivido. Y dependiendo de cuál haya sido, la respuesta variará enormemente. Entre las respuestas, están por ejemplo: el insomnio y los problemas físicos, emociones diversas como la tristeza o el enfado, conductas como el aislamiento o cambios en la rutina diaria, ansiedad, depresión, nuevas decisiones sobre la vida, etc. 

Como ves, el suceso es el inicio de todo. Y como ves, nuestras respuestas son el final de todo. Pero en medio, se sitúan todas las variables mentales. La conclusión es, que todo pasa por nuestra mente. Y por ello, debemos corregir todas aquellas tendencias «no muy sanas» que tengamos y que podrían llevarnos a sufrir problemas como la depresión, por ponerte un ejemplo. O simplemente hacer que suframos en la vida.

CONCLUSIÓN: Merece mucho la pena prestar atención a todas esas variables personales nuestras, pues ello nos fortalecerá a la hora de afrontar obstáculos futuros que la vida nos traiga. Actuará A MODO DE PREVENCIÓN.

Dicho esto, destacar que existen numerosos libros de psicología aptos para todo tipo de personas (autoayuda) que se enfocan en esta dirección y pueden ayudar mucho. Pero en otros casos, será necesaria la intervención de un psicólogo. Esto se debe a que mucho de lo que existe dentro de nuestra mente y mucho de lo que somos, no resulta fácilmente accesible ni modificable por nosotros mismos. Y hace falta que alguien externo nos ayude. Si crees que puede tratarse de algo serio, deja que un psicólogo te ayude a darte cuenta de todo ello e ir cambiándolo poco a poco de forma más guiada y profesionalizada.

 

LA IMPORTANCIA DE LA TERAPIA TEMPRANA Y LA PREVENCIÓN

 

Te expongo una serie de temas que me encantaría que pudieras reflexionar, pues te será de gran utilidad y siempre viene bien tener la mente activa:

¿Por qué hay una tendencia a acudir a un psicólogo cuando ya es tarde? ¿O no acudir?

Esto se observa mucho más de lo que crees. Pueden haber muchas explicaciones de por qué esto es así: por las opiniones negativas o prejuicios que mucha gente todavía tiene acerca de los psicólogos (que no somos útiles, que solo servimos para charlar…); o porque muchas personas quieren ser capaces de solucionarlo todo por ellos mismos y ven como una derrota o humillación tener que acudir a un psicólogo; o porque creen que lo que tienen es temporal y no es tan grave como para pedir ayuda…

Pueden haber muchas explicaciones. Pero debes estar muy atento a esto y pedir ayuda si tienes la sospecha de que algo no va bien, pues a menudo de tanto esperar, el problema va creciendo cada vez más. Y de tanto crecer, luego nos encontramos con que la terapia es menos efectiva y tarda más tiempo en hacer efecto. Y se sufre el doble, además del mayor gasto económico y de tiempo que lo acompaña.

¿Sería tan malo implementar programas de prevención? ¿Son útiles?

Es muy difícil acudir a un psicólogo a modo de prevención, es decir, acudir por algo que aún no ha aparecido, y que no sabemos si aparecerá. Eso es de lógica. Sin embargo, fortalecer nuestra mente es un trabajo importante, que debería hacerse a lo largo de nuestra vida. ¿Por qué no lees de vez en cuando algún libro que pueda serte de utilidad en tu vida? Hay hoy en día libros de psicología y autoayuda de todas las temáticas, orientados a todo tipo de problemas. Si crees que alguna temática puede aportarte algo (pues te conoces, y sabes cuáles son tus fortalezas y debilidades), ¿por qué no hacerlo?

La prevención también puede resultar muy beneficiosa, por ejemplo, en las escuelas. Por ejemplo, te planteo estas preguntas: ¿los problemas de ansiedad y depresión (que han aumentado mucho en los últimos años), podrían reducirse entrenando a los jóvenes en modos de vida más sanos? ¿Y el acoso escolar y la violencia de género, podrían reducirse educando en las escuelas a los niños en valores como la empatía, el respeto y la igualdad? Y así con numerosas problemáticas… Como se suele decir, «más vale prevenir que curar».

HABITOS DE VIDA SALUDABLES PARA PREVENIR PROBLEMAS EMOCIONALES

 

  • Sueño, alimentación, y deporte.

Dejemos la parte de la salud a los médicos, que podrían extenderse mucho más aquí. Pero existen evidencias de que realizar deporte y tener una alimentación y sueño adecuados favorece un funcionamiento más óptimo del organismo y de la mente. Somos como una máquina muy bien conectada. La alimentación equilibrada y adecuada, aportará a nuestro cuerpo y al cerebro de las sustancias que necesita para funciona correctamente. El sueño adecuado permitirá que el cerebro pueda descansar de todo el cansancio acumulado del día, y así que pueda hacer funcionar correctamente el resto del organismo. Y el deporte, aporta numerosos beneficios sobre el estado emocional, siendo por ejemplo algo altamente recomendable en casos de depresión.

  • Actividades sociales, distracciones, vivir cosas nuevas, hobbies.

Una vida sencilla y rutinaria no es lo que deberíamos perseguir. Las rutinas están genial, pero siempre han de acompañarse de experiencias y vivencias que nos aporten sensaciones nuevas y fascinantes. Os dejo las recomendaciones básicas sobre este tema:

  • Realizar actividades con otra gente, y a ser posible, mucho mejor si es fuera de casa. Conocer gente nueva puede estar genial, pero en este punto también entran las actividades con amigos ya conocidos. El contacto con otra gente ha demostrado ser una de las mayores fuentes de refuerzos (premios) para la mente. Esto es, que aporta numerosas sensaciones de bienestar y ayuda a calmar las emociones negativas como la tristeza. Además, es un poderoso remedio contra la depresión. Y por último, el contacto con otras personas facilita la distracción, y por tanto, el apartarnos de las preocupaciones y problemas.
  • Realizar actividades nuevas, que nos aporten momentos de felicidad y nos hagan salir de la rutina. Si siempre hacemos las mismas cosas, es muy probable que sus beneficios vayan disminuyendo con el tiempo. La mente se «acostumbra», y deja de experimentar el bienestar de las primeras veces. Por ello, hay que ir saliendo de la rutina de vez en cuando, experimentando con nuevas vivencias.
  • Dedicar tiempo a los hobbies y actividades donde eres más talentoso. Desarrollar actividades que se nos dan bien y donde sobresalimos, es una buena forma de divertirse a la vez que aumentamos la autoestima y nuestra sensación de éxito. Si por ejemplo eres bueno escribiendo, dedica unas horas cada semana a escribir unas frases de un poema o el resumen de un relato corto. 
  • Actividades enfocadas a calmar la mente:

Existen actividades enfocadas a conectar con la tranquilidad y que te ayudan a disfrutar de momentos de desconexión. Entre muchos ejemplos, tendríamos la meditación-mindfulness, el taichí, el yoga, etc. Además de ofrecerse en numerosos gimnasios y centros de prácticas orientales, se pueden buscar fácilmente por Internet salidas de retiro relajantes, cursos vivenciales, o talleres donde poder experimentar esto con más personas y a bajo coste. Merece la pena probarlo. También valdrían las excursiones por el campo y la montaña, por ejemplo.

  • Regálate cada semana algunos momentos de desconexión TOTAL. Es decir, momentos para únicamente RELAJARSE y DISFRUTAR lo que estés haciendo, sin prestar atención a los problemas o inquietudes que tengas. El estrés hoy en día es muy habitual, y a veces necesitamos (aunque no nos demos cuenta) dedicarnos a nosotros mismos unos momentos de desconexión del mundo. Tener unos momentos para recargar las pilas y dejar salir todas aquellas emociones negativas que hemos ido acumulando. Te diré como hacerlo, de forma básica:
    • Elige un lugar tranquilo (en un parque, en casa…). Es mejor si hay estímulos agradables que puedan captar tu atención.
    • Céntrate en esos estímulos mediante los sentidos, mientras respiras cómodamente (coger aire, y soltarlo, de forma pausada y contínua). Esto es, tocar el suelo con los ojos cerrados, escuchar los sonidos cercanos, notar los olores… por ello lugares como el parque pueden ser perfectos. Pero incluso en casa puedes hacerlo con música relajante y una ventana abierta, si los ruidos de fuera son agradables.
    • Si las preocupaciones llegan (lo harán, pues son muy insistentes), deja que entren y posteriormente salgan de tu mente, sin prestarles ninguna atención pues ya lo harás en otro momento. Tampoco te enfades por tenerlas, ni  te resistas (lo que se resiste, persiste). Que los pensamientos hagan lo que quieran, pues tú HAS DECIDIDO disfrutar de la experiencia en ese momento de relajación.

Con esto espero que sea suficiente.

 

¡Un abrazo enorme de parte de Álex!

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