Hablar en público… Algunas explicaciones

 

Hola amigo lector, ¿Qué tal? ¿Cómo te va?

Hoy te traigo un tema muy conocido (¿demasiado?), que seguramente esté presente en tu vida en mayor o menor medida. Y si no, en mucha gente que conoces y conocerás. Se trata de ansiedad a la hora de HABLAR EN PÚBLICO.

 

INTRODUCCIÓN

 

Posiblemente pienses: “¿ansiedad? No en mi caso…” Bueno, siéntete cómodo de leer este artículo que yo mismo escribí, donde verás que la ansiedad se manifiesta de muchas formas, y en la mayoría de las veces no requerirá especial atención. Pero en ocasiones sí.

Pregunta: ¿Es normal tener ansiedad a la hora de hablar en público?

  • El típico temblor o cosquilleo, las preocupaciones molestas de “¿y si… me pongo rojo… tartamudeo… me quedo en blanco… lo hago mal… piensan de mí que soy… me suspenden…?”, la urgencia de ir al baño o molestias de estómago, el estado de ánimo algo irritable o nervioso, no poder dormir… ¡todo ello son manifestaciones de ansiedad!

¿Debo acudir a un especialista? En principio, no. ¡No te alarmes! Pero en ocasiones, si esa ansiedad está presente de una forma muy habitual en tu vida y tu nivel de sufrimiento en torno a estas situaciones es muy relevante, pues entonces es probable que no puedas vivir tu vida con toda la libertad y tranquilidad que te gustaría. Entonces, sí te recomiendo acudir a un psicólogo.

Bien, con esta muy necesaria introducción, te invito a leer con tranquilidad los siguientes párrafos pues… ¡hay mucho que curiosear en este tema!

 

TEMORES QUE PUEDEN ESTAR EN LA BASE

 

Bueno, es innegable que hablar en público es una situación que desata algunas preocupaciones que otras situaciones no lo harían ¿verdad? Piensa… ¿si no existiera una preocupación detrás, por qué habría de ponerme nervioso? Para comprobarlo, haz lo siguiente…

Ejercicio 1: Piensa qué cosas te resultaría horrible que pasaran durante una charla en público (imagina el escenario que más te pueda agobiar).

Ejercicio 2: Imagina. Has finalizado la charla… ¿qué es lo primero que irías a comprobar, preguntándole a un amigo?

¿Ya las tienes?

Bien, pues esas preocupaciones pueden girar en torno a:

  • Equivocarte o cometer errores / No hacerlo bien / Hacer el ridículo / Que piensen que eres torpe o inculto o poco serio o irresponsable / Que vean tus imperfecciones / Que noten tu nerviosismo / Tartamudear o ponerte rojo / Fallar o defraudar a los demás…

¿Y todo eso en qué se reduce? En miedo o incomodidad a ser evaluados o juzgados negativamente por los demás. La mayoría de las veces éste será el tema central de tus preocupaciones, así que deberás reflexionar sobre si esto te ocurre a ti.

Es muy probable que no te hayas dado cuenta de que esas preocupaciones están, o creas que no son lo bastante fuertes o relevantes. Pero están, eso seguro. Y ejercen una influencia notable.

Ah, por cierto. ¿No os ha pasado que, sin daros cuenta, de camino al evento os vienen a la mente imágenes de vosotros en la peor situación posible? A veces basta con una imagen de aquello que tememos para desatar el miedo. Y no lo hacemos aposta. Puede venirnos a la mente una imagen de nosotros mismos, por ejemplo, quedándonos en blanco y con el público riéndose. Eso también ocurre, además de las preocupaciones que podamos tener.

 

CARACTERÍSTICAS DE LOS TEMORES

 

A menudo las preocupaciones que tenemos son perfectamente comprensibles.

Ejemplo: Si necesitas hacer una buena exposición en púbico porque te juegas la nota de la asignatura, y apenas has podido estudiar… es una preocupación que cualquiera podría tener en tu situación, perfectamente.

 

Pero a menudo también podemos tener preocupaciones que carecen de objetividad, aunque nosotros creamos que sí la tienen. Si pudiéramos preguntar a otras personas, la mayoría nos diría que no comparten esa preocupación o temor que nosotros tenemos, y fácilmente nos mostrarían un punto de vista distinto.

En este sentido, en psicología hay una cosa que llamamos sesgos (o errores) cognitivos. Aunque el nombre sea algo extraño, se trata de formas de interpretar la realidad, que se caracterizan por no ser sanas, y ser incorrectas.

¿Es algo raro tener sesgos? ¡NO! Todo el mundo cometemos estos sesgos en nuestro día a día, pero habrá que valorar qué nivel de presencia tienen y cómo nos afectan en nuestro funcionamiento, en la ansiedad. Vamos a exponer algunos de estos errores, a ver si te identificas con alguno de ellos:

 

  • Catastrofizar: Ponerse en el peor resultado posible de la situación.

Ejemplo: “No querrán ser mis amigos después de verme exponer”

Te pregunto: ¿”Que dejen de ser mis amigos” es la opción más probable, o puede estar exagerada?

  • Visión de túnel: Ver sólo una pequeña parte de todo lo que hay, que además suele ser la parte negativa relacionada con el miedo.

Ejemplo: Angustiarte por haberte equivocado en una palabra, aunque hayas hecho bien todo lo demás / O prestar atención a una crítica, ignorando que ha sido la única entre muchas felicitaciones.

Te pregunto: ¿La balanza está igualada, o la parte negativa te pesa mucho más que la positiva?

  • Pensamiento de todo o nada: No hay un punto intermedio, ni un quizás. O el temor ocurrirá, o no lo hará.

Ejemplo: “En la charla se verá que soy un incompetente”.

Te pregunto: ¿Será así el 100% de las veces, y en todo el mundo?

 

Te propongo: Piensa en una situación que te agobie mucho, o una que hayas tenido recientemente donde tuviste que hablar en público.

  • ¿Recuerdas que temores te venían a la mente?
  • ¿Esos temores cumplían algún sesgo cognitivo, o eran en cambio realistas?

Podemos decir que cuando estamos nerviosos por una situación como hablar en público, esas preocupaciones parecen más probables y graves de lo que en realidad son, porque las interpretamos de forma errónea obedeciendo a estos sesgos cognitivos. Conviene comprobar si hemos caído en esa trampa, para ir cambiando esas interpretaciones poco a poco.

 

ALGUNOS ORÍGENES Y CAUSAS DE ESTE MIEDO

 

Bueno, puede haber muchas causas…

  • La forma de ser, que ha ido evolucionando con los años.
    • Personas más preocupadizas: Hay personas que se toman todo muy en serio y les agobia hacer las cosas mal o equivocarse. Suelen darle muchas vueltas a las cosas, y fijarse más en lo negativo que en lo positivo.
    • Personas más inseguras: A menudo nos encontramos con personas que tienden a evitar a toda costa las opiniones negativas, y se sienten más fácilmente dañados por ellas. No les gusta mostrarse de forma abierta al mundo, pues no se sienten cómodos con algunas características de ellos mismos y les agobia que puedan verlo también los demás.
    • Personas perfeccionistas: Estas personas, que intentan hacerlo todo bien y tenerlo todo controlado, no tolerarán con facilidad un error o que algo haya salido mal. Cualquier fallo por pequeño que sea les creará sufrimiento y sentimientos de inutilidad, de no haber cumplido o no haber planificado lo suficiente. Esto lo que hará es que se pongan más nerviosos la próxima vez para que salga todo bien, y tendrán una presión que no les ayudará en absoluto. Les aumentará las preocupaciones.
  • Creer que no se tienen los recursos o habilidades necesarios para afrontar la situación. No vernos capaces de solucionar o manejar los problemas que vayan surgiendo, nos llevará a pensar: “Esto va a pasar, y no tengo forma alguna de evitarlo ni controlarlo (o no sé como hacerlo)”. La mayoría de las veces sí se tienen esas habilidades y recursos, y si no, se pueden entrenar. Pero lo que no hay que hacer es dar por hecho que no se tienen ni se podrán tener.
  • Situaciones negativas anteriores. Es innegable que si hemos pasado por situaciones incómodas con anterioridad, y próximamente tenemos que pasar por una situación similar, aquello negativo que sucedió lo veremos como algo probable en esta próxima situación (“sucederá”). Y si ha ocurrido más de una vez, pues va sumando. Es importante analizar bien aquella situación, y la probabilidad REAL de que vuelva a ocurrir, pues podemos caer en un error confundiendo POSIBILIDAD (“puede pasar, y puede que no”) con PROBABILIDAD (“seguro que me pasa”).
  • Creencias generales que podemos tener las personas sobre la vida. Estas creencias globales sobre el mundo se van desarrollando con el paso de los años, y una vez asimiladas por nuestra mente influyen en que surjan esas preocupaciones. Ejemplos de algunas creencias disfuncionales sobre la vida son…
    • Es horrible cometer errores”. Esto conduce a desarrollar pensamientos como… “si me quedo en blanco, será horrible”, “debo evitar equivocarme en una palabra” “cualquier fallo supondrá una derrota”…
    • Soy un inútil en todo”. Esto conduce a desarrollar pensamientos como… “seguro que se me olvida y me equivoco”, “no lo voy a hacer bien”…
    • Las personas juzgan con facilidad”. Esto conduce a desarrollar pensamientos como… “verán que estoy nervioso, y no volverán a contar conmigo”, “pensarán que no me lo he preparado bien” “estarán decepcionados conmigo”…

En este punto, destacar que hay muchas razones por las que tendemos a preocuparnos en exceso en situaciones relacionadas con hablar en público, y en otras situaciones. Te animo a reflexionar sobre esto, pues quizás se te ocurra alguna razón más. Pero es interesante saber todo lo que puede estar detrás de unos “simples nervios”.

 

¿Quieres practicar algunos ejercicios para combatir ese miedo a hablar en público? Pues te recomiendo visitar este artículo, donde podrás poco a poco ir avanzando en este tema.

 

Un saludo de parte de Álex!

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