Habilidades sociales

 

Hola amigo lector. ¿Qué tal te va todo?

Bueno, hoy te traigo un tema muy interesante, y aplicable. Donde además todos, adultos, niños y jóvenes, podemos beneficiarnos.

Se trata de las Habilidades Sociales. Posiblemente te preguntes… ¿Eso me sirve a mí?

Pues lo cierto es que sirve para todo el mundo. Añado más: lo NECESITAMOS.

 

INTRODUCCIÓN

 

Me gustaría, antes de empezar con la explicación, que intentes recordar situaciones donde te haya ocurrido lo siguiente:

¿Alguna vez…

  • …has pedido algo a una persona cercana, y no has logrado tu objetivo?
  • …has tenido que rechazar una invitación o petición, y se lo han tomado mal?
  • …has hecho una crítica bien intencionada a alguien cercano, y la ha malinterpretado?
  • …has tenido que manejarte en una situación grupal (un trabajo por ejemplo), y no has sabido defender tus ideas o puntos de vista frente a todos?
  • …has recibido una crítica, y no has conseguido responder de una forma madura?
  • …has participado en una discusión, y has optado por ceder o callar para evitar así entrar en un conflicto innecesario?
  • …has tenido problemas para presentarte delante de personas o hablar en público?

 

Pues bien. Como habrás podido observar, TODOS hemos tenido dificultades en situaciones de este tipo. Y ello se debe a que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia forma de actuar, que durante años ha ido evolucionando hasta volverse algo estable, repetitivo. Pero por muy estable que sea, puede no ser apta para lograr los objetivos que nos proponemos.

Por suerte, las Habilidades Sociales se pueden entrenar, de forma que poco a poco, con algo de paciencia y constancia sustituyan otras conductas menos válidas de nuestro repertorio y así logremos desenvolvernos mejor por el mundo.

 

DEFINICIÓN

 

Está claro que ya tienes una idea de ellas… o por lo menos lo intuyes. Pero supongo que necesitarás una definición, así que continúa leyendo, por favor.

Son muchas las definiciones que existen y cada una aporta unos matices concretos. Pero tratando de englobar lo más relevante, podríamos resaltar lo siguiente:

Ser habilidoso socialmente consistiría en ser capaz de…

  • Expresar a otras personas sentimientos (positivos y negativos), necesidades, derechos, obligaciones, etc.,  de forma que se consiga una respuesta satisfactoria por parte de los demás, y logrando reducir al máximo las consecuencias negativas. Además, hacerlo de un modo que no se dañen los derechos, necesidades, placeres u obligaciones de los demás, en un intercambio libre y abierto. Serían también acciones que resuelven los problemas inmediatos de la situación mientras minimizan la probabilidad de futuros problemas.

Como puedes observar, ser habilidoso socialmente es lograr sintonizar con tu alrededor, saber moverte dentro de él y utilizar todos los recursos que hay disponibles para lograr tus propósitos. Eso sí, actuando de forma ética y sin dañar a nadie, por supuesto.

Es algo muy positivo, que una vez se entrena te aporta numerosos beneficios a todos los niveles: amistad, familia, amor, trabajo, etc.

 

TENER BUENAS HHSS

 

  • Mejoran las relaciones entre personas: éstas son tu principal fuente de bienestar, pero pueden ser también una fuente de malestar, sufrimiento y estrés si tenemos problemas de Habilidades Sociales. No estamos solos en el mundo, sino dentro de una sociedad con la que tenemos que convivir de la mejor manera posible.
  • Mejoran la autoestima. Y la autoestima es la base de muchos de nuestros comportamientos, y de nuestra felicidad. Tener habilidades sociales adecuadas nos permite esa interacción correcta con el mundo, y ello repercute en nuestra autoestima al traernos consecuencias positivas continuamente.
  • Aumentan la calidad de vida de forma directa, en la medida que nos ayuda a sentirnos bien y obtener lo que deseamos.

 

TENER MALAS HHSS

 

  • Una falta de Habilidades Sociales puede llevarnos a tener malas relaciones. Y ello conduce inevitablemente a sentimientos tan negativos y perjudiciales como la baja autoestima, ira y frustración, infravaloración propia, sentimientos de soledad y rechazo, inseguridad, desesperanza, etc.
  • También se relacionan con la presencia de problemas psicológicos como la ansiedad y la depresión, así como ciertos problemas psicosomáticos.

Dicho esto, responde… ¿Merece la pena gastar un poco de nuestro esfuerzo en esto?

 

TEORÍA APLICADA: DERECHOS ASERTIVOS

 

Dime si, alguna vez, un amigo tuyo…

  • ¿Te ha pedido algo que a ti te gusta, y no has sabido decirle que no porque te sabía mal?
  • ¿Te ha pedido salir a la calle un día que no te venía bien o no te apetecía, y lo has acabado haciendo por él?
  • ¿Te ha pedido un favor que te venía mal hacer, pero lo has acabado haciendo por él, para no «parecer egoísta»?
  • ¿Te ha preguntado una duda, y no has sabido responderla, y te ha sabido mal? ¿Y luego has gastado tiempo en buscarle la respuesta?

Bueno, pues esto nos ha pasado a todos, y nos seguirá pasado. Está claro que estos ejemplos, así como la siguiente tabla, son muy relativos. Si se trata de un amigo o familiar cercano o estimado, o de un problema serio y realmente necesitan tu ayuda, es necesario ayudarles a pesar de sacrificarnos nosotros un poco, o mucho. Pero no me refería a eso. Con los ejemplos y con la tabla me refiero a aquellas situaciones cotidianas donde, sin ser nada serio, decidimos sacrificarnos para ayudar a los demás, cuando no es necesario. Ese «me sabe mal» hay que dejarlo para las cosas realmente serias, para los comportamientos que sí sean egoístas por nuestra parte. Pero decir que «no» a una petición que nos supone mucho, o negarnos a ayudar a alguien que con esfuerzo podría resolver su problema por sí mismo, o quedarnos en casa un día que realmente nos apetece a pesar de que nos insistan para salir, pues… ¡no está mal! Muchas veces, con suerte no todas, sentirás que estás ayudando a personas en una situación que, si fuera al revés, ellos no lo harían por ti. A veces te sabe mal decir que «no» a algo, cuando ves cómo los demás te lo dicen sin tanto problema. ¡Y no es tan horrible hacerlo! PIENSA EN ESTO, amigo lector…

No es ser egoístas, sino dejar una balanza equilibrada. Una balanza entre… 

  • Los derechos de los demás y los tuyos.

 

TIENES DERECHO A…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué te pongo esta tabla? Pues porque a menudo TODOS cometemos el error de olvidarnos de estos derechos propios, y ponemos las necesidades de los demás por encima de las nuestras.

Continúa leyendo, pues el siguiente punto se relaciona mucho con ese “hacerse valer”…

 

IDENTIFICATE: ¿INHIBIDO, ASERTIVO O AGRESIVO?

 

En relación al punto anterior, puede ser útil diferenciar entre 3 estilos de funcionamiento…

 

INHIBIDOASERTIVOAGRESIVO
Conducta verbalConducta verbalConducta verbal
Dudoso: "quizás debería...", "supongo que...", "bueno... tal vez..."Firme y claro: "deseo...", "opino...", "¿qué piensas de...?"Impositivo: "tienes que...", "deberías...", "no te tolero...", "no te permito..."
Conducta corporalConducta corporalConducta corporal
Postura tímida, cabeza hacia abajo, no mira a los ojos, voz baja y frágil, cuerpo que tiende a apartarse...Expresión facial sincera y abierta, postura relajada, cabeza alta, contacto visual atento, tono de voz firme...Pecho hacia fuera movimientos y gestos bruscos, voz alta y habla rápida, movimiento corporal que invade el espacio ajeno...

 

Entonces… ¿Qué es lo correcto? Pues como se suele decir… “En el punto medio está la virtud”. Siempre hemos de intentar actuar de modo ASERTIVO, de forma que logremos un equilibrio entre nuestras necesidades y las del ambiente.

 

Te pregunto: ¿Te identificas con alguno?

 

RESUMEN DE LOS DIFERENTES ESTILOS 

(Por si quieres ampliar todavía más en esto)

 

  • Estilo ASERTIVO (el ideal):

 

Te conoces. Eres consciente de lo que sientes y deseas.

Te aceptas incondicionalmente.

Sabes comprender y manejar los sentimientos de los demás y los tuyos propios.

No exiges las cosas que quieres, pero tampoco te obligas a creer que no las necesitas.

Aceptas tus limitaciones, y luchas por realizar todo aquello que se puede lograr.

Al aceptarte y respetarte, sueles dar una imagen congruente y auténtica de ti misma.

También respetas y valoras a los demás.

Escoges a las personas que quieres que te rodeen, de forma amable pero firme.

Empleas una comunicación abierta, directa, franca y adecuada con todas las personas.

 

  •  Estilo INHIBIDO:

 

Te cuesta expresar emociones como el desagrado o la ira.

Expresas tus deseos, opiniones y pensamientos de manera derrotista, con disculpas o inseguridad.

No reconoces tus cualidades y potencialidades.

No te pones grandes retos en la vida, pues crees que no vales para ello.

Sueles tener relaciones insatisfactorias, derivado de esa poca defensa de los propios derechos y sentimientos.

Sueles tender a satisfacer a los demás, tratando las necesidades propias como menos importantes.

Puedes atraer con tu comportamiento a personas dominantes, que no te beneficiarán en absoluto.

Puedes desarrollar numerosos problemas psicológicos: culpabilidad, resignación, depresión, ansiedad, inseguridad, insatisfacción, etc.

 

  • Estilo AGRESIVO:

 

-Aumentan las alteraciones emocionales: ira, frustración, odio, desagrado, tensión, descontrol, etc. Te llevan a una vida intranquila y tensa. Una sensación de «estar siempre enfadado y sufriendo» por poner demasiada presión en tu vida.

-Ese estilo tan firme y activo, de «aquí estoy yo y esto es lo que quiero, lleva irremediablemente a una «pérdida de las relaciones interpersonales, aumentando la soledad. Posiblemente, tras esto, la persona no se dé cuenta de que esas consecuencias fueron por su culpa (sino por los demás). 

-Se resienten todo tipo de relaciones: familia, amigos, compañeros de trabajo, pareja, etc. Cuesta tener una conversación de «igual a igual», de «doy y recibo» con las personas con este estilo agresivo, y ello incomoda a los demás. Llega un punto en el que no les compensa continuar con la relación.

Problemas laborales: un mal clima laboral, lo que lleva a un peor rendimiento, estrés…

-Aunque parezcan  personas que pueden con todo y son de hierro, no es cierto. Sufren también, y pueden desarrollar problemas de salud física: los sentimientos de enfado o ira continuos pueden llevar a problemas físicos (de circulación, respiratorios, somatizaciones corporales…)

Violencia: a largo plazo, puede ir aumentando hasta llegar a la violencia física, graves humillaciones e insultos, etc.

 

 

Este artículo es un resumen, pues hay mucho que apuntar dentro de este tema. Muchísimo diría yo. Pero me encantará ampliar en otra ocasión sobre todo esto.

Un abrazo de parte de Álex.

 

Fuente consultada: libro «cómo mejorar tus habilidades sociales», de Elia Roca. 

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