Facilitar conductas positivas mediante recompensas, en niños. La técnica de la Economía de Fichas.

 

Hola amigo lector, ¿Qué tal? Espero que bien.

Hoy te traigo una técnica muy útil para promover conductas positivas en tus hijos: LA ECONOMÍA DE FICHAS. Te animo a continuar leyendo, pues esta técnica es ampliamente utilizada en muchos ámbitos y situaciones, y seguro que le encontrarás tu también un hueco.  ¡Adelante!

 

INTRODUCCIÓN

 

A grandes rasgos, podemos ver la economía de fichas como una técnica basada en la creación de un sistema de recompensas, que tiene el objetivo de facilitar la realización de conductas positivas en los niños.

Seguro que te haces una idea del poder que pueden tener las recompensas. Por ejemplo:

  • Motivan al niño para iniciar ciertas conductas que ya sabe hacer pero que no quiere.
  • Aumenta la probabilidad de que la conducta positiva la quiera repetir más veces. Ya que cuando algo se premia, tiende a repetirse. Y cuando algo se castiga, tiende a desaparecer.

Ahora intuyo lo que estarás pensando…

¿Es recomendable darle recompensas, tipo juguetes y similares, por conductas que debería hacer porque es lo correcto sin esperar nada a cambio?

Bueno, pregunta compleja. Pero en este caso, te diré por qué no debes pensar eso en la ECONOMÍA DE FICHAS…

  • Existen muchos, muchos tipos de recompensas. Y no todas consisten en juguetes, videojuegos, etc. De hecho, son una minoría y no hay que abusar de ellas.
  • Al principio, puede ser necesario introducir una recompensa de este tipo, pero solo de forma temporal. Esta técnica persigue que la conducta acabe realizándose por sí sola.

 

MATERIALES NECESARIOS

 

  • Folio, cartulina, o similar. Que pueda ponerse en una pared y se vea bien el contenido. Aquí irá la tabla.
  • Lápices de colores o rotuladores para hacer la tabla bonita y atractiva. Y para escribir (o dibujar) las conductas a realizar y las recompensas.
  • Pegatinas (las llamadas fichas en esta técnica). Es importante tener al menos dos tipos de pegatinas repetidas muchas veces. Por ejemplo, unas veinte pegatinas con una cara sonriendo (para las conductas bien realizadas), y otras veinte con una cara triste (para las conductas mal realizadas). Aunque la temática de las pegatinas puede variar.
  • Mucha imaginación. Que decore la tabla a su gusto, dejad que el niño decida cómo la quiere.

 

CÓMO APLICAR LA TÉCNICA

 

Paso previo: Informar al niño debidamente

Es importante y necesario que el niño sepa de antemano el funcionamiento de esta técnica que vais a utilizar con él. Debéis informarle de cómo funciona, y hacer mucho hincapié en que él puede realizar las conductas si se esfuerza (habrá que motivarle y animarle mucho, y hacer que lo vea como un juego), y en las fantásticas recompensas que puede tener si lo logra. Debéis conseguir que esté de acuerdo con la idea de introducir este nuevo juego y de que le haga ilusión participar, pues si no es así no servirá de nada, y tendréis que olvidaros de todo esto.

 

 Paso 1: identificar la conducta que queremos que realice

Aquí toca elegir y escribir las conductas en la tabla. Pero con unas recomendaciones…

  • Escribir una conducta alcanzable. Si es algo demasiado difícil, o que el niño no sabe realizar, no funcionará. Si la conducta es muy compleja, podemos dividirla en partes y hacer de cada parte una conducta en sí misma.
  • Escribirlas de forma clara y precisa. No sirve “portarse bien”, pues el niño posiblemente no sepa todo lo que ello engloba. Sí sería correcto “no insultar”, “no tirarse al suelo cuando se enfade”, “no gritar”…
  • Introducir pocas conductas a la vez. Y cuando se consigan, se podrán sustituir por más. Con 3 o 4 conductas para empezar está bien.

 

Paso 2: seleccionar el sistema de pegatinas

Aquí estableceremos el sistema de pegatinas con todos sus matices. Recomendaciones e instrucciones…

  • Preguntas que debes responder: ¿Cuántas pegatinas le darás a cada conducta? ¿Las conductas más difíciles e importantes tendrán más pegatinas que las otras? ¿Qué pegatinas utilizarás para cuando el niño cumpla la conducta, y qué pegatinas para cuando no la cumpla? ¿Cuántos puntos sumará cada pegatina? ¿Las pegatinas negativas (no ha cumplido la conducta) restarán puntos o simplemente no sumarán? Aquí ya lo dejamos a tu gusto.
  • Lo estándar suele ser: poner pegatinas verdes o amarillas con la cara sonriendo para las conductas bien realizadas. Y pegatinas rojas con la cara triste para las conductas no realizadas. También suele establecerse que cada pegatina verde o amarilla valga un punto, y que la pegatina roja no sume nada pero tampoco reste. Aunque repito, hazlo a tu gusto.

 

Paso 3: elegir el momento para poner las pegatinas en la tabla

Aquí simplemente elegiremos el momento adecuado para poner las pegatinas en la tabla. Debe haber un momento concreto.

  • Fijar una hora concreta del día para ponerlas. Puede ser por la noche, por ejemplo. Conviene hacerlo una vez al día, y no esperar dos o tres días para ponerlas todas de golpe.
  • Avisar al niño cada vez que realice (o no realice) la conducta acerca de la pegatina que tendrá después. Así no se llevará una sorpresa luego cuando las coloque en la tabla.
  • El niño debe poner las pegatinas él mismo en la tabla. Nadie más, pues eso le hará más consciente de lo que ha hecho bien o mal.

 

Paso 4: elegir las recompensas

Aquí elegiremos el sistema de recompensas para cada conducta

  • Elegir qué recompensas tendrá cada conducta cumplida. Si la conducta es muy importante, quizás debamos elegir una muy buena recompensa.
  • Elegir cuántas pegatinas hacen falta para lograr esa recompensa. Quizás debamos ir de menos a más, para que al principio no se encuentre con una exigencia demasiado alta y se rinda.
  • Recomendable poner una recompensa para cada conducta concreta, pues así dependiendo de la conducta a los padres les interesará poner un tipo de recompensa u otro.
  • Las recompensas debe elegirlas el propio niño, aunque con la aprobación de los padres.
  • Las recompensas utilizadas en la tabla, el niño no debe poder obtenerlas de otra manera. ¿Haría la tarea si su recompensa puede tenerla de otra forma más fácil?

Recompensas a elegir. Tenemos de varios tipos, y van EN ORDEN  de importancia:

  • Recompensas afectivas: SIEMPRE deberán estar presentes, acompañando a cualquier otra recompensa y presentes cada vez que realice bien una conducta. Cuando una conducta ya se se esté cumpliendo y dejemos de recompensarla, la recompensa afectiva debe permanecer por siempre. Ejemplos: muestras de cariño, felicitaciones, elogios, abrazos, frases bonitas… sé generoso con la felicitación, cuanto más mejor.
  • Recompensas de ocio y al aire libre, así como otras también adecuadas: ir a su restaurante preferido, ir al cine o de excursión, hacer algún plan especial, pasar la tarde con él jugando a sus juegos preferidos, hacerle su comida preferida, actividades en familia… Puede conllevar dinero o no, eso es a tu elección. Este tipo de recompensas son más sanas que las siguientes, y deben priorizarse.
  • Recompensas materiales y comestibles: juguetes o juegos varios, golosinas… cualquier objeto que le interese. Lo ideal es no abusar de este tipo de recompensas, pues el niño puede asimilar unos valores inadecuados sobre la vida. Por ello, utilizarlas en su justa medida o sólo para las conductas más difíciles, y siempre que otras recompensas hayan fallado.

 

Paso continuo: como ir reduciendo las recompensas poco a poco

¿Verdad que no podemos estar recompensando siempre? ¿No habíamos dicho que las recompensas son sólo un empujoncito hasta que las conductas empiecen a realizarse? Pues ahora toca ir quitando esas recompensas de las conductas que ya están realizándose correctamente…

  • Alargar el tiempo entre recompensas: Cuando una conducta de la tabla, pasadas unas semanas, ya tiene todo en pegatinas positivas… ya puedes ir quitando las recompensas para comprobar que la conducta la realiza ya sin querer nada a cambio. ¿Cómo? Pues alargando el tiempo en el que recibirá la recompensa, de una a dos semanas por ejemplo. Y así vamos jugando con el tiempo. Y mientras, continuáis con las recompensas afectivas sin parar, pues siempre son bien recibidas y no deben quitarse nunca.
  • Las recompensas afectivas deben estar siempre. La idea es que cuando una conducta se vaya cumpliendo siempre, al quitar la recompensa siempre quede la recompensa afectiva.

 

Pues bien. Esta técnica se puede hacer de muchas formas distintas. Y tiene muchísimos matices. De hecho, suele ser necesario que un profesional guíe toda la aplicación de la técnica y la adapte a cada familia en concreto. Pero, al menos en su funcionamiento más básico, esta versión que te propongo te será de ayuda, estoy seguro. No dudes en consultarme cualquier cosa.

 

¡Un abrazo enorme de parte de Álex!

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