Adicción a las tecnologías. Parte práctica

Hola mamá o papá lector, ¿Cómo estás? Antes de leer este artículo, quizás te interese echar un ojo a la primera parte. En ella, te ofrezco información de utilidad sobre la adicción a las tecnologías, para pasar después a la parte más práctica, donde estás ahora. Aquí leerás pautas y consejos de utilidad que podrás aplicar desde hoy mismo. Disfruta.

 

PAUTAS GENERALES PARA LOS NIÑOS PEQUEÑOS

 

Los especialistas recomiendan un uso de las tecnologías adecuado. Pero… ¿cuándo sabré si es mucho o poco? ¿O si las usan para cosas buenas o malas? Si eres papá o mamá de un niño pequeño, esto te podrá ayudar a orientarte:

 

EDADUSO
Antes de los 18 meses-No se recomienda el uso de tecnologías de cualquier tipo.
-Hacer actividades o juegos más tradicionales (de montar piezas, dibujos, libros infantiles…) resultan igualmente buenas, y traerán menos consecuencias.
De 18 a 24 meses -Utilizar aplicaciones educativas para niños de esa edad. Hay juegos, videos y recursos de todo tipo para ellos. Y gratuitos.
-Nunca dejarlo solo con las tecnologías. Ayudarle para que aprenda a utilizarlas.
De 2 a 4 años-No se recomienda más de 1 o 2 horas de uso de tecnologías.
-Utilizar recursos aptos para su edad. Y nunca dejarlo sólo, pues puede acceder a contenidos inadecuados.
-Ayudarle a utilizar las distintas aplicaciones de forma correcta.
-Fijar momentos libres de tecnología. Habrán de respetarse.
-Pudiendo estar en la calle o con otros niños, priorizar eso.

 

 

He de decir que los especialistas no se ponen de acuerdo entre ellos con este tema, pero como orientación creo que te servirá. Además, nombrarte una cosa importante: cada niño es único. Por ello, hay que adaptarse a cada caso:

  • Hay niños que le dedican muchas horas, pero hacen un uso útil y correcto, y no descuidan las otras tareas o áreas de su vida. Hay otros que con solo 1 hora al día, no aprovechan los beneficios de las tecnologías y hacen un uso incorrecto de ellas. Tenlo en cuenta.

 

REGLAS INNEGOCIABLES

(Para todas las edades)

A menudo nos encontramos, quizás me des la razón, con que los niños dedican tiempo a las tecnologías en momentos en los que no deberían. Por ejemplo, utilizan el móvil para ver dibujos mientras comen, o dejan el móvil en la mesa con las notificaciones activadas cuando hacen los deberes o estudian (para recibir los whatsapp que les lleguen, avisos de las redes sociales, llamadas, etc.), o mandan abundantes mensajes en medio de conversaciones importantes o reuniones familiares, etc. Al final… se quiere hacer todo a la vez, y nada se acaba haciendo bien. Se pierde tiempo y calidad en las cosas que hacemos. ¿Qué tal si separamos las tecnologías de las tareas importantes, un tiempo pequeño que no suponga nada a nivel práctico? Te propongo:

Las tecnologías NUNCA deberán sustituir o perjudicar…

  • Las actividades con otras personas físicas, reales (hay que ver a la gente en persona. No utilizar Internet para contactar siempre a distancia, o por videollamada. Se pierden matices, no es lo mismo)
  • Las actividades al aire libre (hay que salir a la calle, ir al cine, al parque, salir a charlar con amigos simplemente. No quedarse en casa jugando o usando Internet pudiendo vivir cosas en la calle. Todo con moderación)
  • Las obligaciones: deberes, tareas domésticas, promesas… (para ciertas tareas, quizás sea recomendable fijarse un tiempo, por ejemplo: “cada media hora, puedo ver el móvil por si he recibido algo importante. Si no, vuelvo a dejarlo en la mesa aunque tenga mensajes de gente o llamadas. Sólo si es algo grave contestaré”)
  • Las necesidades vitales: comer bien y sano, dormir… (que el uso de Internet y tecnologías no afecte a la salud: dormir menos horas, comer rápido y mal, dedicar poco tiempo al aseo personal, etc.). Es innegociable.
  • Situaciones: mientras se come con la familia, cuando haya más gente en casa o invitados, cuando haya que hablar un tema importante, cuando se está viendo una película, cuando se está estudiando o haciendo deberes… (se puede apagar al móvil de vez en cuando sin ningún problema. Casi nunca ocurre algo de extrema importancia que no pueda ser contestado a la media hora).

Usar el móvil por la calle. Informarle al joven de los peligros. Este punto, aunque parece algo distinto, es más común e importante de lo que parece:

  • Peligros: sufrir accidentes de tráfico al cruzar calles, pasos de cebra o carril bici; choques con otras personas, lo cual puede iniciar conflictos; robo del móvil; no prestar atención a lo que pasa a tu alrededor… o incluso dañar el propio móvil.
    • Consejos:
      • Si es un trayecto corto, que se espere a llegar al destino para revisar si tiene mensajes o utilizar el móvil. 
      • Si es un trayecto largo y es urgente, habrá que pararse en un lugar seguro y mirar el móvil, pero nunca mientras se camina.

 

PLANIFICA. ORGANIZA

(Para todas las edades)

Fija un tiempo y objetivos determinados para navegar por Internet.

  • Debes ser todo lo concreto que puedas. Puedes utilizar un horario, y que tu hijo lo decore a su gusto y dibuje cosas en él. Se deberán cumplir los horarios sin excepción. También conviene fijar los contenidos de Internet que se pueden ver y los que no. Es normal que surjan imprevistos y haya que improvisar, pero la idea es que todo esté lo más organizado posible. Es decir, se puede acordar con el hijo por ejemplo, usar 3 horas de Internet al día como máximo (el tiempo lo pones tú). Y dentro de estas 3 horas, especificar cuántas por la mañana, tarde o noche. Y dentro de esta organización, todavía se pueden especificar los contenidos que se pueden ver (por ejemplo, ver series y películas, redes sociales y jugar; pero al menos una hora debe ser de contenido educativo. Y que esté totalmente prohibido visitar ciertas páginas quizás menos aptas para su edad, especificando cuáles son). Cada familia debe decidir estas cosas, basándose en sus preferencias. Si el niño es pequeño, será más fácil que se adapte a la nueva rutina. Pero si es más mayor, habrá que incluirle más a la hora de decidir estas cosas, y hacerlo en equipo.
    • ¿Qué se busca con esto? Pues que haya poca improvisación, de modo que todos los días sigan una rutina similar (a veces no se podrá, no pasa nada). Por un lado, esto facilita que el niño pueda organizar mejor su día con todas las actividades que tiene, pues el tiempo que le quitarán las tecnologías será siempre similar y a horas similares. Y por otro lado, se reducirán sus malas conductas o quejas respecto al uso de las tecnologías, pues una vez se acostumbre a una organización de cierta estabilidad, pocos imprevistos le harán salirse de ella.

Conoce a fondo los recursos que está utilizando tu hijo, como el funcionamiento de las redes sociales o de ciertas páginas de Internet o videojuegos online.

  • No podemos dejarle a él toda la responsabilidad de utilizar Internet correctamente, dando por hecho que sabrá hacerlo. Y después castigarle cuando lo haya hecho mal. Hacedlo juntos, dedicad unas horas a informaros y llegar con él a acuerdos.
  • Existen manuales de uso para cada aplicación, redes sociales, videojuegos, etc. Asimismo, existen opciones pensadas especialmente para los niños y jóvenes, de modo que se puedan bloquear ciertas páginas o contenidos, limitar su uso, etc.

 

LLEGAR A ACUERDOS. LLEGAR A UN PUNTO MEDIO

(Para los más mayores y adolescentes)

Establecer normas consensuadas (acuerdos)

Si no estamos de acuerdo como padres de alguna de las siguientes cuestiones, se puede tratar de negociar un punto medio o un acuerdo que beneficie a todos. A menudo habrá que ceder en algo para lograr una conducta más sana en el hijo. No pasa nada. Ni él ganará del todo, ni tú. Pero ambos ganaréis. 

  • Ej.: Horas de uso de Internet, páginas admitidas y prohibidas, qué páginas deberán tener un uso más reducido, etc. Cualquier hábito que nos preocupe y haya que cambiar.

Es importante…

  • Que todas las partes estén de acuerdo con la decisión que pactéis.
    • Si los padres no están de acuerdo, acabarán por deshacer el pacto. Si el hijo no está de acuerdo, no lo cumplirá o nos mentirá. Nada de eso resolverá el conflicto.

Que cuidemos el tono y nuestro enfoque.

  • Si lo enfocamos como una obligación, nuestro hijo se lo tomará mal y no querrá colaborar. Es más, hará lo que quiera cuando no lo veamos. 
  • Si le imponemos una decisión sin asegurarnos de que lo entienda y comprenda, no hará caso. ¿Cómo va a obedecer, si no ha entendido por qué está mal lo que hace?
  • Si tomamos la decisión en una posición de superioridad, no funcionará. El hijo tiene el mismo derecho a opinar y aportar sus ideas. Al fin y al cabo, la decisión beneficiará ambos si se toma bien.

Deja participar a tu hijo en las decisiones.

Posiblemente vuestro hijo quiera proponer sus propias ideas, y tratar de negociar nuestras normas. Está genial. De eso se trata. Él es un miembro más de la familia que debe tener opinión y participar en las decisiones sobre SU vida.

Habrá cambios que deberán ser innegociables.

Esto es, que no habrá debate alguno sobre ellos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que…

  • Aunque sean innegociables, SIEMPRE habrá que conseguir que nuestro hijo entienda la gravedad del asunto, y las razones que nos llevan a tomar esa decisión. Esa regla se va a cumplir sí o sí, por lo que a veces habrá que insistir.
  • Para lograrlo, se puede utilizar un enfoque más empático, cálido, de preocupación: Empezar con un “me preocupa que…” “me asusta que…” “te quiero, por ello…”, en vez de un enfoque más agresivo: “tú siempre…” “no entiendo por qué tú…” “debes…” “quieras o no, tienes que…”. El hijo debe empatizar con nosotros, o esto no funcionará.

Cuando logréis un acuerdo satisfactorio… escribidlo en un papel.

Tendrá la firma de todos los miembros implicados. Además, puede ser útil que pongáis en ese mismo papel las consecuencias (premios o castigos) que tendrá cumplir o incumplir el pacto. Sed generosos, pues esto puede ser un incentivo para que se motive y obedezca más. El hijo tendrá de igual modo que estar de acuerdo con las condiciones, premios, castigos, etc.

 

ESTILO PARENTAL

(Dirigido a los papás)

Para lograr cambios en las conductas de nuestros hijos en un tema tan importante como este, nunca sobra hacer cambios en nosotros mismos, en nuestra forma de acercarnos a nuestros hijos y de comportarnos con ellos. Nadie nace sabiendo, y cada padre tiene su propio estilo de educación, de comportamiento con respecto a los hijos. Unos emplean más límites que otros, unos son más abiertos a la reflexión que otros, el afecto y cercanía también es diferente, etc. Por ello os propongo algunas pautas para sacar el mayor partido a las relaciones con los hijos, para que éstos quieran también colaborar más:

  • Ten claros los límites, es decir, aquellas normas que deben cumplirse o “líneas” que no deben sobrepasarse nunca. Y sé firme a la hora de que se cumplan.
    • Recuerda, unos límites claros (límites razonables, comprensibles) permitirán que nuestros hijos estructuren su mente, aprendan lo que está bien y lo que está mal, tengan un esquema claro de cómo funciona el mundo y de cómo deben comportarse. Si los límites a veces se cumplen y a veces no, difícilmente los hijos sabrán qué está bien y qué mal. 
    • Preocúpate por que tus hijos comprendan esos límites, y participen en la toma de decisiones y puedan argumentar cuando quieran. Una vez se establecen, esos límites se cumplen sin excepción. Pero en la familia no hay miembros que mandan y miembros que obedecen. Sois un equipo.
    • Aunque seas firme en las decisiones, eres cálido en las relaciones. Favorece que los hijos pregunten y opinen, que intenten tomar decisiones por ellos mismos y no sean dependientes. Favorece también un clima de confianza, seguridad, respeto y cariño que ellos admiren y agradezcan.
    • No emplees estrategias educativas basadas en la imposición de normas, en la obediencia sin condiciones, en la autoridad, y tampoco hagas uso del castigo físico, subidas del tono de voz, faltas de respeto, etc.

 

DAR EJEMPLO

(Dirigido a los papás)

Hay muchas formas por las que aprendemos las personas. Una de ellas, es por observación de la conducta de aquellas personas que son nuestro modelo a seguir. En el caso de los niños, éstos irán inevitablemente copiando conductas de los padres. En la adolescencia, puede que aumente la influencia de los amigos u otras personas especiales, y disminuya la de los padres. Cada etapa lleva consigo sus cambios.

Por ello, si los padres tenemos conductas sanas o adecuadas respecto a las tecnologías, los hijos las imitarán y adoptarán como “buenas”. Pero vernos utilizando en exceso las tecnologías por ejemplo, les llevará a ver esa conducta como buena. También cabe otra posibilidad. Si además los padres no cumplimos las normas que les exigimos a los hijos, ellos no verán la importancia de obedecerlas. Por ello, la familia y personas cercanas debemos dar ejemplo siempre en estos temas. Algunas pautas pueden ser…

  • En las horas que esté prohibido el móvil, estará prohibido para todos los miembros.
  • Si solo se puede usar la tecnología unas horas determinadas, hay que demostrarse que también nosotros podemos vivir sin estar tantas horas conectados.
  • Si le aconsejamos que las use con fines educativos, nosotros podemos enseñarle qué páginas usamos para aprender cosas, y cómo utilizamos las tecnologías para facilitarnos la vida. Les motivará, y les dará ideas.

 

 

Bueno, con esto bastará. Espero te haya gustado. Aunque si te falta información, puedes contactarme y te cuento más.

Un saludo de parte de Álex.

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